Tipo
Ensayo
Alcances
Habitar
Situación
Publicado
Año
2025
¿Nos hemos dado cuenta de que el arquitecto de nuestro contexto se encuentra en un estado oxidado?
Esta oxidación no es la de un material, sino la de una capacidad de ser y actuar. Hemos abandonado el habitar —un proceso existencialmente complejo— por un modelo moderno y capitalista impuesto que solo admite la métrica funcionalista y mercantilista.
Dada nuestra herencia cultural, sistema político y económico occidental, los arquitectos sufrimos de una amnesia que nos ha obligado a olvidar las prácticas fundamentales de nuestra propia existencia humana. Esta atrofia conceptual es la manifestación de nuestra cultura “oxidantal”.
La paradoja: El paradigma positivista nos enseña a valorar la función como el ideal de todo, así como del metal puro. Es un estado de perfección que exige un control artificial y niega el devenir. Para el arquitecto oxidado, este control es sinónimo de estabilidad.
Sin embargo, la química nos ofrece una contra-lección: el óxido de hierro es el estado de mayor estabilidad y mayor desorden al que el material metálico tiende naturalmente. En comparación, el habitar es el estado de mayor estabilidad existencial humana. Es un proceso desordenado porque implica establecer un orden propio; está en constante flujo y se transforma con la experiencia.
El arquitecto oxidantal (oxidado) ignora que el habitar es el “óxido” de la existencia. Este es el estado más rico, más complejo y más arraigado —más humano—, a pesar de no ser el más eficiente o predecible según la lógica funcional.
La herrumbre: La herrumbre es el material que ha aceptado el tiempo. La herrumbre, con su complejidad molecular y su riqueza cromática, es el proceso natural de reintegración del metal a su estado más común en la Tierra: el mineral.
La herrumbre cuenta la historia del lugar, la cantidad de lluvia, la exposición a la sal o al sol. La herrumbre se abre al paso de la vida. La estética de la herrumbre es más auténtica que la estructura que oculta su envejecimiento bajo capas de pintura.
El arquitecto oxidantal oxidado desprecia la herrumbre porque valora la inmutabilidad, lo nuevo, lo liso, lo limpio y la línea recta del metal. Otros, en cambio, valoran la herrumbre del óxido como la manifestación del orden natural del devenir; es más honesta y ecológica.
El arquitecto oxidantal está oxidado porque, al participar en el proceso de diseño, ha sido obligado a seguir la rigidez inestable y la pobreza conceptual del metal (la mera función), olvidando que el estado más estable y complejo de la existencia humana es el desorden asimilado del habitar, es decir, el óxido y la herrumbre.
La des-oxidación del arquitecto exige un esfuerzo que no muchos están dispuestos a hacer: desprenderse de las capas pulidas del funcionalismo que otorgan el falso brillo del control, para recuperar la habilidad olvidada de diseñar desde y para el habitar, aceptando la honesta imperfección de la herrumbre como una manifestación física de la estabilidad de la compleja existencia humana.
05 diciembre 2025


